Vía crucis ecológico

En este año proponemos meditar el santo Vía crucis en torno a nuestro planeta, siendo conscientes que la acción creadora de Dios es fruto de su omnipotencia, de su sabiduría y de su amor. El Señor ofrece al hombre la creación como un precioso regalo al que estamos llamados a custodiar y cuidar. Pero de forma trágica, nuestra respuesta a ese regalo ha sido marcada por la mancha del pecado, es decir, por nuestro afán de poseer y explotar, olvidándonos que somos criaturas hechas a imagen de Dios, llamadas a vivir como hermanos y hermanas en una misma Casa Común.

El rezo de este santo Vía crucis nos debe motivar a dejar en la cruz nuestros afanes, nuestros sufrimientos, nuestros pecados, para “redescubrir nuestra vocación como hijos de Dios, hermanos entre nosotros, y custodios de la creación” (Papa Francisco). Que la cruz de Cristo ilumine nuestras conciencias para ser auténticos hijos de Dios y custodios de su obra creadora.